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Banda: Death Angel
Título: El Arte De Morir Lento
Autor: Arturo J. Flores
Datos De Edición:
Revista No. 53 (Ene, 2005)
Gráfico De Portada:
Revista Barahúnda
 
 
 
 
Death Angel
 
Death Angel
 
A los catorce años, un muchacho de San Francisco podría matar el tiempo junto a sus amigos en algún local de videojuegos, pero hay pocas posibilidades de que le llamara la atención ser parte de una reunión junto a pomposos ejecutivos. Andy Galeon no cumplía todavía los quince cuando firmó el primer contrato profesional de Death Angel, la banda con la que desahogaba su inclemente necesidad por tocar Thrash Metal. Ningún integrante de la banda superaba los veinte años. Ese disco fue bautizado como The Ultra Violence (nueva versión del demo Kill As One, producido por Kirk Hammett, en ese entonces una persona desconocida que tocaba en Metallica) y dado a conocer en 1987. Tres lustros después, el guitarrista Rob Cavestani da gracias por haber comenzado tan jóvenes en el negocio de la música: “Éramos muy inocentes, cualquiera podría haberse aprovechado de nosotros. Pero al mismo tiempo, nos valía madre el dinero y la fama, ¡Sólo queríamos hacer música y música muy pesada!”, afirma vía telefónica desde su casa en la bahía de San Francisco.

El grupo, que el pasado 2 de noviembre se presentó en nuestro país junto a Metal Church, lanzó al mercado en los primeros días de febrero una caja especial bautizada como Archives & Artifacts con tres discos/dvd que incluyen versiones remasterizadas de sus primeros discos The Ultra… y Frolic Through The Park, así como ensayos, sesiones privadas, situaciones detrás de cámaras y rarezas. Este material pretende, según palabras de su seis-cuerdas, registrar la historia de una banda que por cuestiones de la vida se desintegró por más de doce años, dando vida a proyectos alternos como The Organization y The Big Shrimp, hasta que el año pasado El ‘Ángel Muerto’ se escapó del sepulcro y vomitó una pieza sonora de alto decibel, The Art Of Dying.

Este álbum significa una nueva etapa para Death, como lo explica Cavestani a partir del titulo: “Todo lo que uno hace a diario, es una preparación para la muerte. En ese sentido, morir es una especie de arte, un proceso lento que se construye día con día. Nosotros iniciamos una nueva etapa como banda, pensando en cómo queremos ser recordados cuando no existamos más”. Y añade: “El tiempo que estuvimos como The Organization nos hizo aprender mucho, crecimos como personas y nos dimos cuenta que el rock and roll es diversión, pero también exige responsabilidad”.

Cavestani no tiene empachos en reconocer que los componentes de Death Angel abusaron de todos los beneficios ‘VIP’ que trae consigo conjugar en primera persona el verbo rockstarear, llámense mujeres, alcohol, drogas y dinero. Sin embargo, la vida les dio una lección en 1990, cuando el autobús en que viajaban sufrió un accidente en el desierto de Arizona y su hombre batería estuvo a punto de sufrir la misma trágica suerte que Cliff Burton, amigo de la banda desde sus primeros días y ex bajista de Metallica que muriera en un accidente automovilístico.

Más de un año tomó la recuperación de Andy, tiempo en el que Mark Osegueda, el cantante, abandonó la banda y se mudó al ‘New York... New York’ de Frank Sinatra. Fueron los días es que se creó The Organization y posteriormente, un desfile de proyectos alternos. Sin embargo, Death Angel volvió, con su formación original, en 2001, para participar en un concierto a beneficio de Chuck Billy, (Testament), que padecía cáncer. Después de The Art Of Dying la banda está más que convencida de que desean permanecer juntos y elevar muy alto el nombre de la vieja escuela de Metal. “The Art… es un muy veloz, muy agresivo. No me extraña, porque así nos sentíamos cuando regresamos a tocar, con la inquietud de seis muchachos adolescentes formando su primera banda. Creo que la música en general tiene la virtud de mantenerte joven, pero el Metal se cuece aparte, es pura violencia, energía, una bendición total”, concluye Cavestani.
 
 
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